Nos lllevaron en autobús y después andando, por fin llegamos al Gran Teatro. Era precioso.
La obra que íbamos a escuchar se llamaba "Pedro y el Lobo" y la tocaban muchos instrumentos como el violín, el clarinete, el fagot y muchos más.
Tamíén había un director de orquesta que los dirigía con una batuta, y un narrador que contaba la historia y hacía figuras con las manos.
Fue un día fantástico.
Francisco Manuel Doblas Olmo.